Selene sonrió y dijo:
—¡Mirarte así a mi hermana, por supuesto que me hace llamarte por tu nombre completo! Con esa mirada tuya, ¿parece que vas a secuestrar a mi hermana o qué?
—N-no, para nada,— Nacho negó con la cabeza, pero su respuesta carecía de convicción.
Selene levantó una ceja y continuó:
—No lo niegues, simplemente te gusta Mariana. El amor en tu mirada no se puede ocultar.
—¿D-de verdad?— Nacho sonó un poco ansioso.
Selene volvió a reír.
—¿Por qué no confiesas entonces?
Nacho se q