Inmediatamente, toda la plaza comenzó a gritar al unísono:
—¡AndSele! ¡AndSele!
Selene no cambió su expresión, mantuvo la calma y luego tomó el micrófono que le entregó el personal y dijo:
—Un grupo de chismosos. La decisión está en mis manos, y las reglas no dicen que los instructores pueden ofrecerse como voluntarios para ser mis compañeros de actuación, ¿verdad?
Las palabras de Selene llevaban un toque de ternura, como si todos los aprendices fueran sus hermanas pequeñas.
Selene rápidamente