ISABEL.-
Regreso de mi viaje de trabajo a Nueva York, todo salió muy bien, a mi mente viene la llamada de Adam, fue agradable al menos escuchar su voz, pero hasta aquí, soy una mujer casada y no puedo permitirme de nuevo faltarle a Michael, le doy la orden a mi asistente y a Jeff que se vayan a sus respectivos hogares a descansar.
Subo en el ascensor y al llegar todo está en silencio, pongo las maletas en el piso y camino hasta la oficina de Michael, toco la puerta y abro frunzo el ceño ¡Que ra