Alana
— ¡Despierta mujer desagradable!—Escucho que me susurran eso con enojo muy cerca de mí, pero el cansancio de todos estos días que no he descansando bien hace que me tome un poco más de tiempo el poder levantarme y orientarme en donde estoy y quien es la persona que me está molestando para que yo que despierte.
Abro los ojos poco a poco solo para que mi respiración se atasque en mi garganta al ver a Damiano aquí de pie frente a mí con un rostro muy enojado.
¿Y ahora de que se va a quejar?