CAPÍTULO SETENTA Y CINCO: PRIMERA SONRISA
Nunca antes las mañanas habían sido como aquellas. Nunca antes las mañanas ya habían sido marcadas como i fuera el final de sus vidas y es que a lo mejor no era el final de sus vidas pero si el final a sus días de felicidad. Todo lo que estaba por pasar era algo que nadie se podía imaginar. El dolor iba a ser todo lo que iba a reinar en la vida de ellos, no más que dolor, no más que lágrimas de sangre. Era una pena que las sonrisas en sus rostros iban a