— ¡Hasta que por fin te veo la cara, querido!. — Siseó Vivian con sarcasmo, dejando la puerta abierta de su apartamento para que Edan entrara.
— Estuve muy ocupado. — Murmuró él.
Edan entró y cerró la puerta, de inmediato, comenzó a soltarse la corbata, preparándose para una apasionada reconciliación. Claro, luego de que le terminara de calmar el mal humor a Vivian.
Eso era lo usual en su relación.
— ¿Te llegó lo que envié?. — Preguntó Edan, en medio de la sala, notando que Vivian no volte