Despierto enredado con algo... son las piernas de la pequeña Elizabeth. Con cuidado de no despertarla me levanto de la cama de forma cautelosa. Me despego de ella y eso la hace emitir un sonido de molestia el cual me da bastante risa. Es como un perezoso, apenas y se mueve. La miro por unos cuantos segundos, es bonita cuando duerme. Me gusta mucho cuando no está gritandome y insultandome. Muevo la cabeza, no puedo creer que exista alguien que puede llamarme estúpido y de miles formas despectiva