Valeria despertó entre un mar de sábanas y totalmente mareada. Un vistazo a su alrededor le mostró que no estaba ni en su cama, ni en su habitación. Lo último que recordaba era ver a su hermana prepararse para irse de la fiesta. Lo demás estaba difuso. Le costaba separar la realidad de la fantasía.
Sólo le costó un momento para reconocer que estaba completamente desnuda debajo de la sábana de lino. Un gemido salió de sus labios. No podía admitir que se había ido a la cama con un desconocido. P