CAPITULO 41 FRANCHESCO LUMBARDI.
Valerie Ghill.
─ Ya casi vamos a cenar, para después marcharme a casa de tú tío, Jordan. ─ Le dije a mi hijo.
─ Yo me quedo, prefiero aguantar a papá, ─ mencionó después de bufar.
Pasé a mi habitación, para vestirme. Samuel, estaba viendo televisión, apenas se dio cuenta de mi presencia buscó mi mirada.
Parece mentira, que mi pecho latiera tanto, solo por ingresar a mi habitación y saber que allí estaría él, y que en toda la tarde no había salido de la habitación, ni siquiera para darme una