Esa noche, querían decirse tantas cosas. Se sentaron uno junto al otro.
-Perdóname, Fer, di por hecho que siempre te tendría, pero me di cuenta que no es así, debemos valorarnos uno al otro, si queremos que este amor sobreviva a todo.
- Cariño, te amé incluso cuando no estabas presente, cuando todo me decía que nunca más te veria, y te amé cada día, porque siempre te vi en nuestro hijo. - acarició su rostro, y se acercó para besarlo, sus labios se tocaron, suavemente.
- ¿Qué quieres hacer? -