(Renata Pellegrini)
Humm, qué bien huele, siento que se me saliva la boca y que el estómago se me revuelve en busca de comida. Abro los ojos, me siento en la cama y mi estómago se retuerce, haciéndome sentir un malestar y un estruendo resuena en mi vientre.
- Buongiorno - Filippo entra en mi habitación sosteniendo una bandeja con el desayuno. - Te has despertado a tiempo - habla con una sonrisa casi invisible en los labios, que sólo tiene una pequeña línea marcada.
Sigo observándole y lleva la