(Renata Pellegrini)
—Un café con seis cucharadas de azúcar y leche, por favor— le pido a la chica de la cafetería.
—¿Seis cucharas?— repite mi pedido con los ojos muy abiertos —¿Estás segura?
—Oh, tienes razón— sonrío —¡Mejor pon ocho!
—N-no, no quise decir que no es mucho, es solo que...
—Y, por favor, no caliente el café.
Ella suspira y finalmente se da por vencida.
—Está bien, solo un momento, por favor.
Solo imaginándome la cara que Veronica pondrá cuando pruebe el café, no puedo dejar de