Cuando Erick salió del ascensor, tomó uno de los autos de la empresa y condujo a toda velocidad hasta la floristería más cara de la ciudad solo para comprar más rosas para su amada esposa, creyendo que a Emily ya no le gustaban las rosas rojas y sin saber por qué le dejaron de gustar.
Al llegar al lugar no sabía qué tipo de rosas comprar para Emily, pero tampoco se atrevía a llamarla para preguntarle cuáles les gustan ahora, ya le preguntó y se quedó callada, ¿qué clase de esposo no sabe lo que