Mundo ficciónIniciar sesiónElizabeth Collins.
—Por favor, detente —pido cuando me da un poco de respiro. —Ya no sigas.
La verdad es que miento, no quiero que se detenga. Sus besos me saben a paraíso, tal y como la primera vez que nos besamos. El parece entender mis contradicciones internas porque me desobedece. Vuelve a besarme, ahora con mucho más desespero que antes.
Habíamos estado casi un mes en esta casa juntos y nunca había cruzad







