Mundo ficciónIniciar sesiónElizabeth Collins.
No sé si es buena señal que esté tan callado, pero desde que nos subimos a la camioneta no ha dicho una sola palabra, ni siquiera me ha mirado y eso me llena de angustia.
—¿Por qué me trajiste aquí? —pregunto una vez que llegamos al estacionamiento del edificio donde tiene su departamento.
No contesta, para variar. Estaciona y luego me abre la puerta para bajar.
—Quiero







