El taxi se estaciono frente a una enorme casa llena de guaruras vestidos e negro, pago el viaje, el taxista pregunto una vez mas si necesitaba algo, ella le aseguro que en ese lugar era el único en que encontrar ayuda.
Bajó, los hombres tenían mala, Luci estaba tranquilizándose
—Por favor, les suplico que me dejen hablar con el señor Malcolm, —se acercó a la reja, aun su voz estaba alterada. Miraba atrás temerosa.
—Vallase este lugar no es guardería, ni beneficencia.—Lizzy negó con la cabeza.
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