Al abrir los ojos por la mañana, Alice mira hacia el sillón donde está sentada su madre y la encuentra observándola fijamente.
—Mamá, ¿ha pasado algo? —pregunta preocupada, pensando de inmediato en Lily.
Silvia permanece en silencio, observando a su hija, sin saber cómo reaccionar a todo lo que descubrió la noche anterior.
—Buenos días, querida. No ha pasado nada —responde al fin—. ¿Cómo te sientes?
—Adolorida —dice Alice—. ¿Hay noticias de Lily?
—Todavía no.
—¿Puedes ayudarme a ir al baño? —pi