Richard observa con atención la expresión de nerviosismo de su hermana y se da cuenta de que no le agrada en absoluto lo que está sucediendo, pero prefiere ignorarlo.
—Pensé que me felicitarías como todo el mundo —comenta Richard, sin responder a la pregunta que ella le había hecho.
—¿Cómo voy a felicitarte por algo tan absurdo? —Elis continúa con su indignación.
—¿Qué tiene de absurdo lo que está pasando?
—Richard, ¿qué pasó entre tú y Madeline para que, de repente, se comprometieran?
—Me di c