Lucas
—¡Cómo pudiste mentirme sobre esto, Lucas! — la voz de mi madre se eleva desmesuradamente — ¡Porque me mentiste así!
—Porque estaba harto, madre — confieso frustrado — porque has pasado toda la vida tratando de arreglarme y no lo conseguiste, porque por primera vez en años te vi feliz.
—Estaba feliz porque pensaba que mi hijo estaba bien, que tenía una buena vida.
—La tenía, pero tú no mamá y eso era justo lo que no quería.
—¿Y pensabas decirnos en algún momento? — cuestiona completamente