Lucía
Mi cabeza duele tanto que ni siquiera puedo abrir los ojos, mi garganta se siente húmeda y amarga mientras siento que todo dentro de mí está a punto de salir directamente por la boca. Abro mis ojos después de unos diez minutos de auto reflexionar sobre el porqué tomé sola una botella de champaña cuando ni siquiera bebo en navidad.
Mi cabeza palpita aún más cuando me acomodo sobre la cama y me doy cuenta entonces de que estoy desnuda, o al menos casi desnuda porque aún llevo las bragas. No