Avery tomó el ascensor hasta el vestíbulo y se topó con un guardia de seguridad. El guardia le sonrió y dijo.
—Disfruté mucho el pan que me dio la señora. Gracias.
El rostro de Avery parecía sonrojado por alguna razón. Le dijo al guardia.
—Me alegro que lo hayas disfrutado. Lo prepararé de nuevo la próxima vez.
—Oh mí. No. Estoy seguro de que estás ocupado, pero no es necesario— El guardia de seguridad preguntó en voz baja cuando la vio bajar sola—El vicepresidente…
—ah... Es porque aún le que