Cuando Damián salió de la casa principal, Rubén, que estaba esperando frente a la puerta principal, tenía una expresión tensa en su rostro. Si parecía perdido en el mundo cuando salió de la tienda de Avery, ahora su rostro estaba extremadamente frío por la ira y el resentimiento.
—Vicepresidente. ¿Estás bien?— Preguntó Rubén con cuidado, observando su mirada.
Damián lo adelantó a grandes zancadas y subió al auto.
Rubén lo siguió y rápidamente se sentó en el asiento del conductor.
Un silencio