—¿Es usted el Sr. Gil Jefferson?—Damián apartó los ojos de la tableta y miró en la dirección de donde provenía el sonido.
Frente a él estaba una mujer vestida con una blusa blanca y una falda de color pastel.
Damián miró su reloj y miró la hora.
Tenía previsto ver a su cita aquí hoy, pero todavía faltaban unos 20 minutos para que apareciera.
Éste ya era el décimo encuentro al que veía aquí por insistencia de su abuela.
Sin embargo, esta fue la primera vez que una mujer apareció tan rápida