Se escuchó un pequeño ruido fuera de la habitación. El sonido de un niño corriendo y riendo a carcajadas. Y el sonido que lo detiene. Al escuchar ese sonido, Damián abrió lentamente los ojos. El sonido que le despertó por la mañana no fue desagradable. No, era un sonido que le resultaba agradable a sus oídos. Damián levantó la parte superior de su cuerpo de la cama y bajó ligeramente las cejas. Su cuerpo se sentía un poco más pesado de lo habitual. Y ambas sienes palpitaron. Damián miró la bote