LARISA;
Apreté el gatillo. Dos veces.
Mientras Agnes gritaba: —Jessica.
—Rastus —grite yo mientras él se aferraba a su costado, con los ojos bien abiertos.
Antes del segundo disparo, estaba furioso porque me dejé engañar por la Agnes y esa perra llamada Jessica. La había visto algunas veces, pero nunca me importó su existencia hasta que se me acercó como si quisiera morir.
Jessica me atrapó con sus palabras. No se puede negar eso, pero nada me dejó más perplejo que ver a alfa Rastus corriendo h