ALFA RASTUS;
El nacimiento del hijo de Andrew me convirtió en padrino. Estaba eufórico y juntos organizamos otra gran fiesta.
Nada comparado a los días tristes en los que solo podía pensar en encontrar a Agnes o en recuperarla a ella y a los cachorros.
Días en los que no podía celebrar.
Pero ahora, podía hacerlo sin dudarlo.
—¿Cómo se llama? —preguntó Kyle después de que los padres primerisos trajeran a la cachorra a su casa y mi familia los visitaran.
Susana y Andrew intercambiaron miradas.
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