LÍA …
Me metí la cara en un recipiente con agua, con la esperanza de acabar con la ansiedad que se había instalado en el centro de mi mente.
No, no tenía miedo de Rastus ni me preocupaba la mirada asesina que Larisa me lanzó antes de que alfa Tristan me alejara de la pareja. Sin embargo, tenía miedo de derrumbarme delante de ellos como casi me pasó antes.
Me sentí débil, en realidad, atrapada.
Y todo fue por los recuerdos traumáticos que habían estado inundando mi cerebro desde que salí del au