Al ver que Elizabeth salió de la oficina, Ángel dejo escapar un suspiro, porque había estado conteniendo el aire por culpa de esa mujer, ya que mentalmente se estaba preparando para defenderla en caso de que James perdiera la compostura, por suerte eso no paso.
- Am… lo… lo manejaste bien – mencionó después de haber pasado unos minutos en silencio tras la partida de la pelirroja.
- Ordena que ya no la dejen entrar tan fácil a mi oficina.
- ¿Seguro?
- Si, ya no quiero verla cerca de mí – indico