Derek.-
— ¿Por qué no me dijiste que anoche te besé? –El bocado quedó a la mitad ante la mirada sorprendida de Anna.
— Fue una cosa de ebrios, algo sin importancia –Respondió tomando un sorbo del Chardonnay que reposaba en su copa, Derek enarcó su ceja.
— ¿No te gustó? –Preguntó con picardía.
— ¿Por qué me trajiste a este lugar? –Preguntó cambiando el tema.
— Te tomo la palabra de llevar la fiesta en paz –Se encogió de hombros.
— ¿Quién es Dalia? –Preguntó con la mirada fija en él.
— Es… alguie