Cap. 11 Después
¡Qué noche tan rica!, pensó Dafne removiéndose en la cama, podía sentir que su piel vibraba, sonrió tontamente dando pequeños gemidos de placer.
Entonces lo recordó todo y se sentó aterrada: ¡Qué hiciste Dafne! Estaba sola en la habitación, todo estaba en silencio, miró todo a su alrededor y no reconoció nada, estaba desnuda y ni señas de Lauren:
—¡Eres una tonta! ¡Caíste como idiota!
Buscó con qué cubrirse y salió, fue a la habitación de Bruno y no estaba, entonces bajó apresuradamente y no