Analu
Coloco la copa en el suelo, retiro el platito con queso de la cama y me siento en su regazo. Mientras acaricia mi nuca y con la otra mano me sujeta la cintura, besa mis labios. Muy despacio, muerde el labio inferior y lo suelta lentamente.
¡Entonces sonrío!
¡Esto es tan rico!
Hago un leve movimiento en su regazo y ya puedo sentir cómo le crece la erección.
— Me gusta esto. — susurro al oído.
— ¡Eres una putita, Ana Lúcia!
Recibo una palmada en el culo y listo: fue el empujón que necesitab