Analu
A medida que pasa la hora me siento todavía más ansiosa. Me quedo ensayando miles de frases para decir en cuanto llegue, pero nada me parece ideal o natural; necesito algo sorprendente, o sea, no conseguiré hacer nada.
A las cinco de la tarde en punto salgo del trabajo junto con Renata, corro a casa, me ducho, me pongo un short vaquero negro y una blusa rosa de tirantes. Fue lo que conseguí encontrar encima de la maleta. En una bolsa de plástico tiro el uniforme, me calzo unas chanclas y