Analu
Me despierto un poco más tarde y no lo veo en la habitación. Voy a la cocina y encuentro una flor y un billete que dice lo siguiente:
«Fui a la tienda a trabajar, vuelvo a las dos de la tarde. Te amo. Besos de tu eterno Santiago.»
Como soy una tonta, se me ablanda el corazón. Cojo la flor y veo que es la misma que hay en el patio de casa. ¡Este hombre es encantador! Es difícil sostener un rencor; en realidad ya lo he perdonado. El hecho de estar embarazada cambió mi actitud respecto a est