24. No te metas en mi vida
La situación es bastante incómoda, ya que no respondo a su beso y ni siquiera me pasa por la mente hacerlo.
—Lo siento —se disculpa, al notar que doy un paso atrás, alejándome.
—Andreina, yo no sé qué te dijo Giovanna, pero me parece que estás confundiendo las cosas —intento ser claro sin lastimarla.
—Me gustas mucho, Belamy, desde que te conocí, estoy segura que podríamos darnos una oportunidad y…
—No quiero darte falsas esperanzas —digo, tomando sus manos—. Eres muy hermosa, me caes muy bien