Un mes más tarde…
Sergio estaba ante el ordenador, escribiendo muy concentrado. Quería acabar cuanto antes su libro, que auguraba trabajoso, porque requería una ardua labor de investigación. Laura tenía sus propios planes, aunque, por supuesto, aún no se lo había dicho a Sergio, pues lo de abrir un bufete entre los dos resultaba más complicado de lo que había pensado en un principio, y quería estudiar las opciones y tenerlo todo controlado cuando se lo propusiera.
Tampoco le había dado aún una