79. No confío en ti, Slavik.
Victoria, Erwan y Slavik se encontraban en la sala principal de la mansión Volkov. Erwan sostenía a la pequeña Odette en sus brazos, manteniéndola cerca y alejada de la posible amenaza que representaba Slavik. A pesar de lo que había dicho Victoria, que ese hombre era su padre, Erwan no podía ignorar su instinto, los celos, el horror. Todo lo que había sentido por ese hombre tras descubrir la historia de Anna y Slavik.
—No confío en ti, Slavik. No sé cuáles sean tus planes al contarle ese cuent