Tatiana y su madre se encontraban en un rincón apartado, abrazadas con fuerza después de tanto tiempo separadas. Las emociones eran intensas, y ambas se aferraban la una a la otra.
Alexa, radiante con su vestido de novia, brillaba como la luna llena. Su belleza natural se veía acentuada por el diseño elegante y sofisticado del traje. Tatiana no pudo evitar admirarla, fascinada por cada detalle del atuendo.
— Estás preciosa, mamá — dijo con voz emocionada, sin poder ocultar su preocupación —. Pe