¡Estúpida tú!
Capítulo 72.
La abrazo contra mi pecho y lloro, paso saliva, pero no puedo cortar el nudo que hay en mi garganta, acaricio su rostro con devoción sin despegar mi frente de la suya.
—De verdad eres tú —acaricia mi rostro—, esta vez no es un sueño.
—¡Perdóname! —Mi voz es una súplica débil y temblorosa.
Entonces acabo de romperme, la sensación es tan horrible que siento que estoy muriendo. Aleja su rostro del mío y entre sollozos susurra.
—Quiero mirarte
Levanto la mirada y veo su