Angeline rugió con una voz quebrada: "¡Solo porque ya no me amas, no significa que tengas que privar a nuestro hijo de vida!".
Quiso levantarse de la cama, pero su cuerpo estaba demasiado débil. Se resbaló y cayó al suelo. Se arrastró hacia Jay con dificultad, acusándolo de su crueldad.
"Oh Jay Ares, ¿por qué tuve que enamorarme de ti?".
Las lágrimas inundaron los ojos de Jay.
La voz en su corazón sonaba una y otra vez: ‘Lo siento, Angeline. No debería haberte provocado y hacerte vivir una v