Angeline dijo: “Señor Ares, la vida es corta y tienes que hacer el bien siempre que puedas. Ya no quiero hacerme daño por los niños”.
Cuanto más se dejaba llevar ella, más loco se volvía él.
Él se acercó a ella de repente con una mirada agresiva en su rostro. Su gran mano agarró la garganta de ella. “Si tanto quieres dejarte llevar, será mejor que te mates”.
Su mano estaba en la garganta de ella, haciéndola sentir náuseas subiendo desde su estómago. Entonces, ella no pudo aguantar más. Ella v