Angeline miró el tono rojo claro en la carne del cuello de él y había preguntas en su mirada. “¿Por qué no puedo hacer un chupetón de color más oscuro?”.
Jay, “…”.
Angeline se quitó el primer botón de su blusa para revelar su cuello lindo y largo. En su cuello había múltiples chupetones seductores.
Esas fueron las marcas que Jay dejó esa mañana al besarla.
“Los míos se parecen más a moretones, entonces, ¿por qué los tuyos parecen tan leves?”.
Jay sonrió como un zorro astuto. “¿Quieres que t