“Jaybie, dame un minuto”. Angeline soltó la mano de Jay y se volteó para irse.
Jay repentinamente le agarró la mano. Angeline se volteó y escuchó que él le advirtió en un tono frío. “Tienes permitido tres oraciones con él. Luego él tiene que irse”.
Una expresión incómoda surgió en la cara de Angeline mientras sus dedos temblaban. “¿No crees... que tres oraciones son muy pocas?”.
Ella no podía pensar en cómo ella podía enviar lejos a una persona con solo tres oraciones. ¿Cómo podría eso ser su