Intimidado por Jay, Zayne no tuvo más remedio que comprometerse y buscarla junto con él en la fuerte tormenta.
“Rose…”, Jay gritó tan fuerte como pudo.
Los labios de Zayne se torcieron en una sonrisa burlona ante la incomodidad del otro.
El que al cielo escupe en la cara le cae.
Este tenía que ser el castigo para Jay por abandonar a Angeline.
Jay miró a Zayne, quien se quedó quieto como una marioneta con una mirada exasperante. “Tienes boca, ¿cierto? Úsala para llamarla”.
Zayne se limpió l