"¿Y si no quiero?". Rose lo miró con indiferencia.
La mano de él encontró su pelo negro, recogiendo cada mechón con atención, como si lo tratara como una joya rara.
Rose pensó en la vez que le tiró del pelo y le adormeció el cuero cabelludo. Eso la puso nerviosa.
Jay le dio un ligero tirón de pelo y sus injertos de pelo se desprendieron con facilidad.
Luego, fue como un niño pequeño, arrancando su cabello uno por uno.
Rose entró en pánico por el dolor. "Señor Ares, estos son caros...".
Ja