Tan pronto ellos salieron del patio trasero, la Doctora Veneno ya estaba esperando afuera con sus tropas.
El fósil viviente estaba acostado dentro de un palanquín cargado por ocho personas. Una vez que fue colocado el palanquín en el suelo, él fósil viviente inclinó ligeramente su cuerpo mientras miraba fijamente a Gale con un par de ojos secos y amarillos.
“Qué peculiar. ¿Por qué no estás envenenado?”, preguntó el fósil viviente.
Gale frunció los labios e inventó algunas tonterías locas, dic