Boye llegó a la azotea y abrió la puerta que los había aislado del resto del mundo. Mientras sus ojos pasaban por alto todo el pueblo y veía los rostros extraños de las personas que caminaban por la carretera, su rostro se volvió extremadamente sombrío.
El Abuelo había venido a su lado en algún momento, diciendo: "Ellos no se irán hasta que te encuentren a ti y a Bebé Zetty".
Boye respondió con ansiedad: "Pero tengo que salir".
El Abuelo preguntó: "¿Vas a recolectar ingredientes medicinale