Rose se burló. “Así es. Aunque somos de una familia, ¡todavía necesitamos resolver todos los problemas de la manera más justa! Otra cosa, no podéis llamarme ‘hija ilegítima’. Tú sabes perfectamente quién es la persona más ilegítima en esta casa”.
Su madrastra estaba llena de tanto odio que en sus ojos se podía ver las llamas ardiendo.
Royan estaba conteniendo sus emociones hasta el nivel de que su expresión facial comenzaba a contraerse. “¿Aceptarás ayudar a la Empresas Loyle ahora?”.
Rose hi