POV DE ISLA
El pánico me recorrió como una marea, estrellándose contra cada parte de mi cuerpo. No podía respirar. No podía pensar. Todo lo que podía hacer era gritar su nombre una y otra vez, mi voz áspera y desesperada.
—¡Levi! ¡Levi, ¿dónde estás?!
Me abrí paso entre la multitud, mis ojos moviéndose frenéticamente de rostro en rostro. Los niños corrían junto a mí, riendo, su alegría un marcado contraste con el terror que me arañaba el pecho.
—¡Levi! ¡Por favor, bebé, respóndeme!
Busqué