― ¡¡Eso es algo que no te importa Vete y déjame en paz!! ― gritaba Enrique furioso al ver que Alberto se encontraba en su habitación.
― Claro, gritando vas a lograr que te dejen en paz ― decía Enrique en forma de sarcasmo.
― ¿Ya terminaste? ¡¡Ahora lárgate!! ― decía Enrique furioso, lo único que él quería era que se largara de una vez por todas.
― ¿Qué estás haciendo con tu vida? ― preguntaba Alberto haciendo que Enrique se ponía un cojín en la cara empezando a gritar.
― ¡¡Que te largues no