Para Enrique fue como balde de agua fría, no sabía que su esposa estaba a punto de morir mucho menos que tenía cáncer.
― Hicimos lo que pudimos, pero ella no se salvará, en estos momentos está despierta, entren para despedirse de ella ― respondía el doctor yéndose a atender a otros pacientes, mientras que Enrique estaba se cubría la cara llorando por su esposa, puesto que Ramiro fue con él y le dice:
― Hijo, entra tú a ver a mi hija ― respondía Ramiro con la voz demasiado apagada, mientras qu